Después de un tiempo sin publicar
nada, por falta de tiempo y, porque no decirlo, ganas, os narro como fueron mis
inicios en este mundillo de los kayaks
Mis comienzos con los kayak son
mas recientes que en el lance ligero, unos veinte años.
Mi
primer contacto con ellas fue a raíz de un cursillo realizado por el Patronato
Deportivo Veleño, al que nos apuntamos tres amigos. El dia señalado, a las diez
de la mañana estábamos en el Club Marítimo de Torre del Mar, donde los
monitores comenzaron a impartirnos las primeras nociones, con mas voluntad que
conocimientos.
Tras
la teórica comenzamos las prácticas en el agua, donde los monitores intentaron
enseñarnos como subirnos a la embarcación dentro del agua, imposible. Visto lo
visto, y como el curso era de tres dias, a dos horas por dia, decidieron que partiéramos
desde la orilla, tras un pequeño empujón. Recuerdo que los kayaks que disponíamos
no tendrían más de tres metros, con un fondo totalmente plano, sin quilla
alguna que nos ayudara en algo a mantener el rumbo.
Recuerdo
la impotencia al no poder mantener el rumbo, dando mas vueltas que una peonza, había
que tratarlas con mucha dulzura sino se dislocaban, yendo de izquierda a
derecha, y para colmo no entendía como aquello iba en todas las direcciones excepto
a la que yo la quería llevar.
Como
imaginareis aquella primera sesión fue bastante decepcionante para mi, pero al
menos iba a terminar mis tres dias de curso, mas por cabezonería que por
placer. En la segunda jornada se me pego un alumno que comenzó a darme algunos
consejos, y a partir de ese momento empecé a disfrutar de lo que es la navegación
en kayak. Gracias a aquellos consejos quedé enganchado, disfrutando en la última
jornada como enanos: a los monitores les costó trabajo sacarnos del agua.
Por
aquellos entonces era bastante caprichoso y, lo que es peor, muy impulsivo, así
que de inmediato me puse a buscar donde comprarme uno. En esa época no era igual
que ahora donde la oferta es muy grande, y fácil de encontrar algo, además que
en mi zona no había tradición.
Por
casualidad comentando el tema con un amigo me dijo que en el pueblo de Torrox había
un ingles que se dedicaba a su fabricación en fibra de vidrio, dicho y hecho,
al dia siguiente ya estaba haciendo gestiones para dar con el sitio. Me presente en su domicilio y me enseño unos
cuantos modelos, pidiéndole consejo sobre cual me vendría mejor. Al final me
decidí por una de 4’12 m, según el ingles, especial para la mar. Dos semanas
mas tarde ya tenía mi kayak y la pala.
A
raiz de aquello fueron cayendo, una detrás de otra, la doble abierta, una
individual muy chiquita y la que utilizo en la actualidad Ocean kayak Prowler
13. Creo que no va a ser la última, teniendo pensado comprar otra el año que
viene para mi compañera, que es tan o mas aficionada que yo.
Bueno
y estos son mis comienzos en este mundillo, contado de una forma breve, que me
han deparado momentos muy divertidos, además de conjugarlo con otra de mis
aficiones, la pesca.
Os
dejo una imagen, la única que he podido encontrar, del kayak donde me inicié:
El modelo elegido fue el KW-4, que a dia de hoy la tengo en perfecto funcionamiento, aunque le doy poco uso. Un saludo de Rebalaje





